Te contamos con orgullo la historia de un vehículo de competencia que alcanza 87 kilómetros por kilowatt-hora que participó en la competición Shell Eco-marathon en Brasil e impresionó a nivel mundial. Sus creadores son talentosos estudiantes de la UNAM.

Los estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, Heriberto Ávalos y a Enrique Munive, crearon el vehículo eléctrico Kalani, el cual participó en el Shell Eco-marathon cuya competencia de automóviles eléctricos se lleva a cabo en Sao Paulo, Brasil y el pasado  noviembre retó a estudiantes a diseñar, construir, testear, además de conducir vehículos de uso eficiente de energía, en el cual México, participó orgullosamente.

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El nombre que eligieron para el auto, “Kalani”, viene del náhuatl y hace referencia al sonido que producen dos metales al chocar.

El monoplaza mexicano, pesa 25 kilogramos y mide 120 centímetros de ancho, 210 de largo y 70 de altura. Su chasís fue fabricado en aluminio y su cuerpo, construido de fibra de vidrio y partes de acero.

La eficiencia del vehículo es de 87 kilómetros por kilowatt-hora y, con una sola carga de 48 baterías de polímero de litio, logra recorrer 15 kilómetros.

¿Cómo sucedió?

Para lograr la hazaña, los jóvenes estudiantes, crearon el equipo Dzec, conformado por seis alumnas y seis alumnos de diferentes semestres y áreas de ingeniería eléctrica electrónica, mecánica, mecatrónica y química, en el que todos sumaron y generaron sinergia.

Nombraron al equipo Dzec, en honor al escorpión mascota de la facultad a la que pertenecen Heriberto Ávalos y a Enrique Munive.

Te contamos del vehículo eléctrico que participó en la competición Shell Eco-marathon. Sus creadores son talentosos estudiantes de la UNAM.

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Les cuento… Kalani fue el único proyecto extranjero que participó en el certamen de automovilismo. ¡La historia de cómo trasportaron el vehículo fue increíble!. El equipo Dze, se vio en la necesidad de trasladar cada uno algunas piezas en sus maletas de viaje para después en su destino, Brasil, ensamblarlo, esto debido como es usual, a la falta de apoyo para cubrir los gastos de envío.

“Metimos tornillos en las piezas que empataban, de forma que todo el coche estaba atornillado (…) Esto no afectó el desempeño ni la seguridad del auto, porque justo como fue planeado, los ensambles se hicieron en puntos donde no se sacrificaba la estructura”, declaró Ismael Vázquez, uno de los integrantes de Dzec.

Lo fabuloso fue que luego de todas las vicisitudes por las que tuvo que pasar el equipo, Kalani aprobó nueve de las 10 inspecciones técnicas realizadas; estas incluyeron aspectos de frenado, seguridad del piloto, dimensiones máximas, además de pruebas de visibilidad.

Por irónico que parezca en nuestro país, la prueba en la que fallaron, fue la del claxon, ya que en el viaje de avión México/Brasil, el regulador eléctrico de conexión a la bocina con las baterías sufrió una avería que no pudieron resolver de último momento.

Sin embargo, los jueces les dieron oportunidad…  Karen Jiménez, miembro del equipo mencionó, “Nos sentimos orgullosos porque competir durante todo este tiempo y contra otras personas de otro país es difícil, pero todo pudimos resolverlo”.

Además de que el Dzec realizó un trabajo excepcional en la fabricación del Kalani, también se llevan las palmas por el excelente trabajo artístico en el body en el auto, el cual retrata a un Quetzalcóatl, elaborado por los mismos ingenieros.

 

 

Por: Azenet Folch.