Si tienes la posibilidad de adquirir alguna criptomoneda, pero no sabes qué hacer con ella una vez que esté en tu posesión, aquí tienes algunas sugerencias de lo que puedes hacer.

Una buena estrategia es conservarlas para aumentar su valor, pero no debe ser la única. Si sólo ves las criptomonedas desde el ojo del coleccionista de vinos, que entre más añejos, más valen, estás equivocado. El aumento en el precio de las criptomonedas responde a que es un mercado inexplorado que tardará años en encontrar estabilidad.

Quienes consiguen mayores beneficios de una criptomoneda en ascenso son aquellos que invierten desde el surgimiento de la misma. Debes tener olfato y saber identificar de qué monedas hacerte. Lo puedes evaluar considerando la seguridad de su minado, la popularidad de estas o incluso qué otros inversionistas ya han apostado por ella.

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Parte de entrar al mercado de criptomonedas es identificar cuándo vender y comprar no sólo una, sino múltiples monedas.

La popularidad en las “criptos” es importante. Parte sustancial de su costo lo obtienen de su popularidad: mientras más movimiento tienen más valen. Las transferencias van desde compra y venta de otras monedas virtuales, hasta hacer pagos convencionales. Para esto último se necesita una popularidad increíblemente grande, como la de Bitcoin, que le permite hacer pagos convencionales.

Debido a la casi nula regulación que tienen las criptomonedas, es importante reconocer que hay ciertos “fallos” y uno de los más importantes es la identificación de los propietarios. Este mercado te permite hacer pagos a un tercero con suma facilidad sin necesariamente dejar registro de tus datos personales.

Estos son sólo los más convencionales de los usos que se le puede dar a las criptomonedas, pero aún hay muchas opciones. Hay que insistir, es un mercado nuevo e inexplorado por la mayoría.