El transporte público sufre problemas que no sólo ahora, con las medidas salvavidas que aplicaron al programa Hoy No Circula del gobierno de la cuidad, nos afectan como ciudadanos: hablamos de problemas de toda la vida, que se acumularon y ahora parte del gran caos que se vive estos días en cuanto a la insuficiencia e ineficiencia del transporte de esta ciudad.

El dilema aquí es que la cantidad de unidades de transporte público, no es suficiente para el número de habitantes que lo utilizan y a los que se requiere dar una alternativa de movilidad. Además, debido a la casi inexistente regulación ambiental del sector por la debilidad en la aplicación de programas de verificación a transportes de carga y de pasajeros, es este último, el que en la mayoría de los casos, más emisiones contaminantes envía a la atmósfera.

Las medidas que se pretendan tomar no reducirán los niveles de contaminación si no se acompañan de políticas públicas a mediano y largo plazos que las complementen, como conservación de áreas verdes; transición al transporte eléctrico e híbrido privado; reducir impuestos y dar incentivos para que los ciudadanos puedan adquirir este tipo de vehículos; replantear el reglamento de tránsito, incluso eliminar los baches de las principales avenidas y comenzar una campaña de bacheo.

Para ello se requiere considerar experiencias exitosas internacionales, así como el fortalecimiento de la red de transporte público estructurado, crear infraestructura adecuada para automóviles, ciclistas y peatones y establecer zonas de control.

El presidente de la Asociación Mexicana de Transporte y Móviles (AMTM), Jesús Padilla, mencionó que debería crearse un esquema de horarios escalonados o una flexibilidad por parte del sector empresarial y de las oficinas de gobierno, «para que las personas se muevan diferente durante estos tres meses».

Por: Fernando Martorell