Es probable que conozcas la frase “En la vida hay que hacer tres cosas: escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo” y dentro de estas actividades, plantar un árbol es quizás lo más rápido de hacer y los beneficios que conlleva son muchos.

Crearás un vínculo directo con la naturaleza. Tomarás conciencia ambiental al cuidar de un ser vivo que tarde o temprano se desarrollará y dejará una huella valiosísima para las nuevas generaciones.

Ayudan a purificar el aire. El proceso de fotosíntesis que se lleva a cabo en las hojas convierte el dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera en oxígeno puro, lo que significa un beneficio directo para nuestro sistema respiratorio. De igual modo, pueden absorber otros contaminantes del aire como el ozono, monóxido de carbono y dióxido de sulfuro.

Reducen el impacto del viento. Los arboles pueden disminuir las ráfagas de viento pues disipan su fuerza, lo que ayuda a no sufrir estragos materiales.

Son una herramienta contra el cambio climático. No sólo por lo que realizan con el aire, también porque regulan el clima global, ya que reducen el calentamiento de la atmósfera terrestre.

Son un calendario natural. Gracias a ellos estamos seguros de la estación del año.

Aumentan el valor de una vivienda. Cualquier hogar aumenta su valor si cuenta con un jardín, pero lo hace aún más si éste cuenta con diversos árboles, muchos de los cuales se colocan para delimitar el terreno o, incluso, bloquear ruidos externos.

Refugio y lugar de juegos. Leer o relajarse bajo la sombra de un árbol es uno de los mayores placeres de la vida. Pero si aún se es niño, hay cientos de maneras de divertirse ya sea por medio de un columpio, o simple y sencillamente trepando por su tronco.

De seguro que existen muchos más beneficios para plantar un árbol y eso es más que suficiente para salir y buscar el lugar adecuado para hacerlo.

Por: Daniel Montes.