En algunos puntos de la Zona Metropolitana del Valle de México, la diferencia entre vivir en el Estado de México y la Ciudad de México, depende de qué lado de la avenida se encuentre tu vivienda. En términos de economía, vivir de un lado u otro de la frontera representa una diferencia considerable de gastos. Un ejemplo claro es el transporte público.

Ambas entidades actualizaron sus tarifas en 2013, el entonces Distrito Federal lo hizo en abril y el EdoMex, en Mayo. La tarifa que estableció el gobierno mexiquense fue de ocho pesos por los primeros 5 kilómetros y un aumento de 20 centavos por cada kilómetro adicional. Dichas reglas aplican sin importar el transporte: microbuses, vagonetas o autobuses.

En el caso de la capital del país, el transporte tiene mejor regulación por lo que las tarifas dependen del tipo de vehículo: la diferencia más notable es que subirte a una vagoneta o un microbús en la CDMX es 50% más barato, con un costo de cuatro pesos por los primeros cinco km, 4.50 hasta 12 km y 5.50 en distancias mayores.

Hay distintas clases de autobuses en la CDMX: concesionados, cuya tarifa mínima es de cinco pesos y los llamados corredores concesionados, cuyo servicio ordinario tiene un costo de 5.50 como tarifa única y el servicio ejecutivo de seis pesos.

Aunado a esto, el que no se manejen mucho las monedas de 20 centavos provoca que el aumento por km adicional en el transporte mexiquense sea realmente de 50 centavos y no hay una tarifa máxima (a diferencia de la CDMX), por lo que hay recorridos con costo de 20 pesos o más.

La única paridad en el transporte de ambas entidades se da entre el Metrobus y el Mexibus, ambas con costo de seis pesos.

Por Gerardo Guillén.