El Síndrome de Wendy consiste en la necesidad de una persona en complacer a los demás, buscar la aceptación y evitar el rechazo por el temor a que nadie la quiera. La inseguridad permanente convierte en seres serviles por el temor a sentirse abandonados.

Se trata de una entidad clínica aún no reconocida, y su nombre proviene
del personaje del cuento de Peter Pan.

El origen de este síndrome no depende de un solo factor. Por lo general, la necesidad de complacer tiene sus orígenes en los mensajes de la infancia, donde aprendemos que, haciendo cosas por los otros, entonces nos querrán.

También se deriva de una educación demasiado exigente, de experiencias de rechazo, de características personales y circunstancias de cada individuo.

Todos, en algún momento, nos comportamos de esta manera. Para considerar el Síndrome de Wendy hay dos factores importantes: miedo al abandono y que éste sea constante en el tiempo.

 

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Las conductas más típicas asociadas a este síndrome son la constante idea de ser esencial para todos; concebir el amor como sacrificio; ser sumisos y emocionales; evitar a toda costa molestar a las personas alrededor; disculparse siempre de aquello que no puede o no sabe hacer aún sin responsabilidad directa; hacer las cosas por los demás y sentir una fuerte necesidad de cuidar al prójimo descuidando su propia vida.

Cuando complacer a los demás se convierte en un hábito desmedido en función de aceptación y nos afecta negativamente, hablamos del Síndrome de Wendy.

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Las consecuencias emocionales de quienes lo padecen suelen ser un sentimiento de agotamiento al límite, tristeza e insatisfacción; sensación de soledad, ansiedad y problemas con sus seres queridos.

Para sanar esta condición es muy recomendable la ayuda terapéutica donde, en principio, se hará conciencia de la situación para salir del círculo vicioso del miedo. Luego, aprender a decir que no y a delegar tareas serán nuevos hábitos. Éstos conducirán a no asumir responsabilidades y deberes de otros, y a aumentar el autoestima y a establecer relaciones equitativas.

Ser conscientes de este tipo de situaciones nos permite una vida emocionalmente saludable para un continuo progreso personal.

 

 

 

Por: Fernando Aparicio.

Fernando Aparicio es psicólogo, terapeuta y acompañante de vida. Su recorrido incluye el trabajo en Recursos Humanos, educación y capacitación.

Facebook: @fernandoaparicioterapeuta 

Twitter: @fe_aparicio

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