Entre las víctimas que dejó el terremoto de 1985 está el compositor Rockdrigo González, una de las voces más representativas de la ciudad de México. Rockdrigo falleció en el edificio en el que vivía, en la calle de  Bruselas # 8, en la colonia Juárez, junto a Françoise Bardinet, su última pareja.

Armado con una guitarra acústica y su armónica, el nombre del oriundo de Tampico, Tamaulipas, se reconoció y se convirtió en una garantía de espectáculo. Foros de universidades, bares, cafés, donde quiera que se presentó, siempre se rodeó de un público muy joven que lo escuchaba atento.

Lo anterior, para cualquier artista de nuestro tiempo, es poca cosa; son sus primeros pasos obligatorios para darse a conocer poco a poco. Rodrigo vivió  una era donde había poco espacio en la radio para sus canciones y ya no hablemos de grabar un disco.  En vida, sólo dio a conocer una versión casera de Hurbanistorias, en formato casete.

Se codeó e hizo amistad con muchas de las personalidades que dan rostro e identidad a nuestro rock y a la contracultura en general: José Agustín alabó sus letras sin miramiento, Sergio García Michel lo invitó a participar en la película Un toke de roc y se hizo acompañar de Javier Bátiz y de Jaime López en un par de ocasiones. E incluso la supuesta rivalidad con Alex Lora suma a su leyenda.

Es inevitable recordarlo cada que llega el 19 de septiembre al calendario, puesto que su historia terminó junto gran parte de la ciudad. Este aniversario luctuoso fue diferente; fue una perversa ironía que se presentara otro sismo.

Entre las víctimas que dejó el terremoto de 1985 está el compositor Rockdrigo González, una de las voces más representativas de la ciudad de México.

Rockdrigo González, el «Profeta del Nopal»

En muchas de las canciones que escribió Rockdrigo se palpa un cariño real por la CDMX. En el empeño que estas nuevas generaciones ponen en las labores de ayuda se percibe cierta herencia. Todavía no pasamos el mal trago, pero saldremos de esta.

Por: Aldo Mejía.