El fenómeno de los niños índigo tomó mucha fuerza a finales del Siglo XX y principios del XXI. Con el cambio de milenio, se creía que estos infantes representaban la siguiente fase en la evolución humana y por ello tenían habilidades extrasensoriales, como la telepatía y la capacidad de presentir lo que va a pasar.

Sin embargo, tienen problemas de adaptación similares a los de un niño con Asperger u otro tipo de autismo y además tienen un nivel de intelecto mayor que los niños promedio.

Los relatos más extravagantes incluso hablan de que establecen contacto con entidades superiores, como los ángeles.

Los niños índigo tienen distintas clasificaciones según su habilidad principal. Pueden ser humanistas, conceptuales, artistas e interdimensionales.

Niños índigo

Los primeros tienen el don de trabajar con grandes grupos de personas, mientras que los conceptuales son más afines a realizar grandes proyectos; los terceros tienen habilidades relacionadas con la cultura y los interdimensionales serán los encargados de liderar a la humanidad hacía una nueva espiritualidad.

Las principales características que distinguían a estos niños
son hiperactividad, mayor madurez que los niños de su edad,
mirada profunda y serena, recuerdos de vidas pasadas
y gran autoestima.

Para que estos niños cumplieran con su propósito era necesario que sus padres fomentaran su creatividad y evitaran a toda costa que vieran mucha televisión, pues ésta mataba su creatividad y espiritualidad.

Greg Giles, asegura que al ser un nuevo paso en la evolución
habría diferencias en su ADN.

No existe ninguna evidencia científica de la existencia de ellos, a pesar de que en muchos medios de comunicación se trató el asunto como algo totalmente comprobado.

Por: Gerardo Guillén.