Nos encontramos ante una época de cambios en la industria del entretenimiento; cambios tanto en la forma en que las empresas venden sus productos, así como nosotros los clientes los consumimos.

Servicios de streaming como Netflix han revolucionado las herramientas con las que la audiencia puede acercarse a sus series favoritas, a la vez que abrieron las puertas a una nueva forma de contar historias.

Series exclusivas de dicho servicio, como la más reciente y exitosa Stranger Things, demostraron que los contenidos originales son rentables, al otorgarle una plusvalía a la suscripción de un servicio OTT (Over-The-Top) como Netflix.

Más importante aún, son señal de que una serie relativamente corta (ocho episodios de una hora cada uno), pueden ser un lugar de expresión creativa con más libertad que una película, o una serie que se transmite semanalmente a lo largo de muchos años.

Esto es porque, en el caso de una película, los guionistas deben preocuparse por la restricción del tiempo si es que quieren que su historia encuentre un lugar entre la atiborrada cartelera de los cines.

Mientras que en el caso de una serie tradicional, siempre se encuentra el riesgo de que sea cancelada por factores internos o externos a la producción.

Una serie como Stranger Things, cuyos ocho episodios se estrenaron todos a la vez, representa lo mejor de dos mundos, al proporcionarle libertad al espectador de disfrutarla a su propio ritmo, sin limitar la libertad creativa de los productores.

De acuerdo con estudios de los investigadores en Creative Strategies, el 75 % de los consumidores prefieren que una serie se encuentre disponible en su totalidad desde el día del estreno.

Esto pone en jaque a la televisión tradicional, que depende de distribuir su programación a lo largo de varias semanas, debido a sus ingresos basados en comerciales.

Por otro lado, servicios como Netflix, que obtienen su presupuesto mediante el dinero de las suscripciones, se enfrentarán al reto de seguir produciendo contenido de calidad para que el usuario se vea tentado a seguir con el pago.

Sin duda, la oferta disponible en los próximos años, la competencia entre servicios y la respuesta del público serán factores determinantes en guiar a la industria del entretenimiento en el futuro por venir.

Por: Arturo Rivera.