Estar infectado con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) es una de las peores noticias que alguien puede recibir, ya que es prácticamente es una sentencia de muerte. Y decimos «prácticamente» porque existe un pequeño porcentaje de pacientes que nunca desarrolla el Síndrome de la Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).

En el imaginario colectivo tenemos muchas ideas erróneas respecto de este padecimiento que puede llevar a la discriminación o a la infección por desconocimiento.

VIH

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Los mitos abarcan muchos temas que van desde creencias falsas sobre la forma de su transmisión, hasta las suposiciones de que hay grupos de personas que no se pueden infectar.

Uno de los más comunes justamente lo mencionamos en el primer párrafo: no es lo mismo tener VIH que SIDA. Este último término se refiere a la etapa final de la infección, en la que ya está presente la sintomatología.

Otro mito popular es el que indica que tener contacto con fluidos como lágrimassudor y saliva de una persona infectada implica un riesgo de contagio.

Pero, la realidad es que únicamente se puede transmitir por fluidos sexuales, sangre, a través de la leche materna y al momento del parto. Por lo que abrazos, besos y compartir comida no representan un riesgo.

También, existe la creencia de que el sexo oral es una vía de transmisión y la realidad es que el riesgo es bastante bajo y de hecho deben cumplirse algunos elementos como tener una herida abierta en la boca, contacto con sangre menstrual o la presencia de otras infecciones de transmisión sexual.

También se cree que el sexo anal es más seguro, situación que es falsa, pues es tan riesgoso como la vía vaginal.

VIH

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Otra concepción errónea respecto al VIH es que se puede transmitir a través de zancudos, pero la verdad es que el virus sólo puede sobrevivir en el cuerpo humano. También es importante mencionar que ducharse después de tener relaciones sexuales no ayuda en lo absoluto a prevenir una posible infección.

Por: Gerardo Guillén.