Existen varios elementos que identifican a los mexicanos a nivel mundial y muchos de ellos tienen que ver con el aspecto gastronómico. Por ejemplo, tacos, tequila y chile. Este último alimento es algo que sorprende a los turistas occidentales, pues el exótico sabor del picante hace que les sea incomprensible cómo nosotros lo consumimos en grandes cantidades. Y es que es algo que valdría preguntarnos:

¿Por qué nos gusta tanto comer algo considerado una de tortura al paladar para los extraños?

Primero hay que decir que los mexicanos no somos los únicos locos que comemos picante en el mundo, pues algunos países asiáticos como las dos Coreas, Bután y la India, también utilizan el chile como elemento central en mucha de su gastronomía. Seguramente, ellos entienden el placer que se esconde en ese aparente infierno que es enchilarse.

Desde el aspecto científico se descubrió que una sustancia contenida en los chiles, la capsaicina, produce adicción de manera moderada. En este sentido, la liberación de ese componente también provoca que se inhiba un neurotransmisor asociado con el dolor, por ello después de un tiempo comienza a provocar placer.

Picante

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Algunos científicos incluso dicen que el picante no le da sabor a la comida y que ésta nos sabe diferente si no se le añade, porque el ardor que provoca es relacionado por nuestro cerebro con una sensación placentera y desea repetirla cuantas veces pueda.

Pero nuestro gusto por el chile también responde a una especie de presión social, su consumo es tan extendido que a quien no le gusta es visto como raro. Sin embargo, la principal razón por la que comemos chile es por imitación, es algo tan generalizado en nuestra sociedad que su gusto se adquiere desde muy temprana edad como una costumbre, pues casi todos a nuestro alrededor lo hacen.

Por: Gerardo Guillén.