La parroquia fue diseñada por el mismo creador del foro Lindbergh y el reloj de Parque México; se le conoce también como «la iglesia del tinaco» debido al ábside que se observa desde fuera

Iglesia de San Agustín 2Ubicada la delegación Miguel Hidalgo, al poniente de la ciudad de México, frente a la parque América y a siete calles de la estación de metro Polanco, la iglesia de San Agustín, también conocida como el templo parroquial de San Agustín y apodada “La iglesia del tinaco”, debido al ábside que se observa desde el exterior, es una de las construcciones representativas de una de las colonias más sobresalientes de la Ciudad de México por su oferta cultural y de estilo de vida, junto con otras como la colonia Roma: la colonia Polanco.

Iglesia de San Agustín 3Su construcción, que ha sido calificada de monumental debido a sus características arquitectónicas y a sus dimensiones, y la cual ha pasado por distintas etapas en las que, a pesar de haberse hecho modificaciones, se ha respetado el proyecto originario, comenzó en 1942 a cargo de los ingenieros Lezama y Cortina, en un predio donado para estos fines en 1941 en la calle Horacio número 921, entre Alfredo Musset y Homero, que ocupa la totalidad de una manzana de 5000 m².

La parroquia fue diseñada por el mismo creador del foro Lindbergh y del reloj del Parque México en la colonia Condesa, el arquitecto Leonardo Noriega, con la supervisión de obra del ingeniero Juan Valero Capetillo. Fue concluida casi en su totalidad y bendecida el 18 de agosto de 1958.

Es una iglesia de corte neorrománico que se destaca por su amplia nave y el pasillo anterior al atrio. En la fachada se observan símbolos de la orden de San Agustín, a la que la parroquia debe su nombre, y relieves que hacen referencia a los primeros siete misioneros agustinos que llegaron a América en el siglo XVI. Posee dos torres de un solo cuerpo terminadas en grandes cruces de piedra.

En la actualidad la parroquia conserva detalles inconclusos y es una de las más demandadas y concurridas de la zona por su belleza y tradición.

Por: Patricia Arredondo