¿Qué sería de nuestra vida sin la música? Probablemente sería triste y monótona. Además de apreciar el trabajo de nuestros artistas favoritos, vale la pena tomarse un segundo para pensar en los avances tecnológicos que permitieron a la música llegar a nuestra lista de reproducción de Spotify.

Recordar el fonógrafo y el tocadiscos sería el primer paso, obvio, para hablar de la democratización de la música. Pero ¿qué tal la invención de los audífonos? Estos pequeños aparatos (que en sus inicios no eran tan chiquitos) dieron el primer salto para la verdadera personalización de la música allá por 1910.

 

Hasta antes de los audífonos, la idea de escuchar tu pieza musical favorita sin incomodar a los demás era impensable. O por el contrario, no había forma de taparte las orejas y bloquearte del mundo por unos minutos. Sin duda uno de los placeres más sencillos de la modernidad.

Después llegó el walkman, tecnología que en 1979 permitió al mundo llevar su música preferida a todas partes, aunque fueran grabaciones de la radio almacenadas en incómodos casetes.

 

Por fortuna, el CD se inventó en 1982 en colaboración son Philips y Sony (creadores del Walkman). Si bien, tomaron seis años para que la venta de discos compactos superara al clásico vinilo, este producto fue el siguiente gran paso para llevar hasta 80 minutos de música «compactada».

Lejos quedaron los días de rebobinar las cintas para encontrar tu pista favorita. Los nuevos discman (evolución natural del walkman) permitían saltar entre pistas, a la vez que era posible cargar al menos una decena de CDs en un conveniente estuche.

Décadas más tarde, en 1998, llegó el primer reproductor de MP3 para cambiarlo todo. Desapareció la necesidad de cargar CDs en la mochila para llevar contigo a tus artistas favoritos.

 

Ahora, bastaba con tener una computadora a la mano y un sitio de descargas confiable. Y por increíble que parezca, gracias a los sitios de streaming, ya ni siquiera tenemos que bajar las canciones para tener acceso a nuestras piezas favoritas. Además, ya no necesitamos un aparato dedicado; ahora podemos hacerlo todo desde nuestro teléfono.

 ¿Qué nos esperará en el futuro? La respuesta sin duda será muy emocionante.

Por: Daniel Pérez.