Para desarrollarnos bien en una profesión determinada las personas debemos tener capacidades específicas para esta actividad y esto lo adquirimos con experiencia. Sin embargo, existen otro tipo de habilidades que conviene aprender, puesto que son prácticamente universales y nos ayudan en varios aspectos de la vida.

La primera de ellas, una de las más importantes, es controlar el sueño. No hay nada más penoso que estarnos durmiendo en el trabajo, en la escuela o en una cita. La mejor forma de evitarlo es con buenos hábitos de sueño, dormirte siempre a la misma hora ayuda a que descanses mejor y no estés cabeceando durante el día.

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Algo que nos cuesta mucho trabajo desde nuestra vida escolar es pedir ayuda o preguntar nuestras dudas, esto por el temor de ser los únicos que no entendimos el punto y quedar en ridículo. Sin embargo, ahorrarnos una experiencia embarazosa puede costarnos no comprender algo que puede ser fundamental para cumplir bien con nuestras labores.

El otro punto importante es saber gestionar tu tiempo. Te ayudará a planificar desde tus responsabilidades, hasta tus momentos de descanso para aprovecharlos al máximo.

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Lo anterior se conecta con otra habilidad fundamental, la constancia. Muchas veces, cuando logramos algo, dejamos de esforzarnos de la misma manera y eso echa todo para abajo, incluidos los momentos de descanso alcanzados por la planificación antes mencionada.

Aprender a callar. Hay momentos de estrés, enojo, tristeza y otros sentimientos negativos, en los que decimos algo inapropiado que nos puede traer problemas. Aprender a controlarlo es fundamental para mantener buenas relaciones, de cualquier tipo, es mejor calmarse y pensar si realmente vale la pena verbalizarlo.

Desarrollar paciencia y tolerancia a la frustración. Lamentamos decirte que lo más probable es que el proyecto que piensas realizar fracase en sus primeros intentos. Pero no debes desesperarte ni buscar que tus acciones den resultados inmediatos, hay que superar obstáculos y aprender de tus errores, sin desesperarte.

Por: Gerardo Guillén.