A mi llegada a México, hace ya algunos años, fui nombrado Make up Artist Estrella Lancôme. Esta distinción la porté casi un año entero y con ella hice un tour por las tiendas departamentales más importantes de la Ciudad de México.

La firma de belleza Lancôme nació en París en 1935 de la mano de un visionario, Armand Petitjean; su objetivo era difundir el espíritu francés por el mundo. Su incursión en el mundo de la belleza comenzó con la presentación de cinco perfumes en la Exposición General de Bruselas de ese mismo año.

Ahí recibió críticas muy positivas y se convirtió en un referente de la marca. Petitjean era un aficionado a las rosas, que cultivaba en su país de origen, por lo que se inspiró en ellas para crear la dorada que sirvió como logotipo de su firma.

Un año más tarde, en 1936, lanzó un tratamiento de belleza llamado Nutrix, con un efecto reparador que tuvo gran éxito en los años 80.

Pero no fue hasta pasado un tiempo, en 1951, cuando se lanzaron las primeras barras de labios de la gama Orfèvreries. Su objetivo era crear un accesorio, así que cuidaron el diseño como si de una joya se tratase.

En 1964, Petitjean vendió Lancôme al grupo L’Oreal debido a varios problemas económicos, lo que marcó el inicio de una nueva era. Poco a poco, con el paso del tiempo, se introdujeron en las diversas gamas de cosméticos, como la Crème Absolue, para el tratamiento de la piel, en 1965; o el lanzamiento de su primera máscara de pestañas, Lancômatique, en 1967.

En 1974, la rosa cobró vida cuando Georges Delbar, un cultivador de rosas, rediseñó el logotipo y lo volvió el emblema de Lancôme, la encarnación del color, el frescor y la pasión que buscaban.

En 1990, la firma dio un paso más allá. Los tiempos cambiaron y las formas de pensar también. Se renovó el perfume Trésor, uno de los grandes éxitos de la marca, distintivo de una nueva generación. Entraron en una época en la que las mujeres vivían nuevos momentos preciosos, disponían de más libertades y todo esto sin dejar de ser fieles al espíritu del perfume.

Como ya afirmaba Petitjean, el objetivo de Lancôme era cuidar la belleza de las mujeres en el mundo. En 1998 lanzaron en Asia el Blanc Expert Skincare; era el primer tratamiento aclarador con una fórmula que cubría las necesidades de las pieles asiáticas.

Todos estos productos se convirtieron en grandes éxitos de la marca. Algunos otros como los tratamientos Visionnaire, Génifique, Absolue, Rénergie, Hydrazen Neurocalm o el maquillaje Rouge in Love, Teint Miracle o Teint Idole Ultra 24h causaron el mismo furor.

Por: Daniel Vicente Gómez.

Daniel Vicente Gómez es un maquillista profesional español. Su carrera incluye trabajos con Giorgio Armani Cosmetics, La Roche-Posay, así como la distinción de Maquillista de Cabecera de la reina Letizia de España. 
Contacto:
E-mail: contacto@danielvicentegomez.com
Facebook: @DVGBELLEZA
Instagram: danielvicentegomez
Twitter: @dvicentegomez79
YouTube: Daniel Vicente Gomez
Sitio web: www.danielvicentegomez.com