El 24 de agosto de 2011 fue un día que sorprendió al mundo de la tecnología ante la renuncia de Steve Jobs como director ejecutivo de Apple.

Para los medios, este movimiento significó una posible señal de alerta, que probablemente significaba que la lucha de Jobs contra el cáncer no marchaba bien.

Jobs fue reemplazado dentro de la firma por el anterior jefe operativo, Tim Cook. El anuncio de la resignación fue a las 16:00 horas, tiempo del pacífico, en el cual, el mismo Jobs declaró: “Siempre he dicho que si llegase el día en que yo ya no pueda cumplir con mis tareas y obligaciones en Apple como CEO, yo sería el primero en hacérselos saber. Por desgracia, ese día ha llegado».

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No obstante, Jobs siguió trabajando para Apple como empleado y consejero de la junta directiva, aunque después de la resignación, las acciones de la empresa cayeron hasta en 7 %.

Algunos empresarios de la talla de Fred Wilson (fundador de Union Square Ventures) incluso calificaron a Jobs como “el mejor empresario de la historia”.

A pesar de la noticia y las vicisitudes, el negocio marchó bien para Apple, que pudo gozar del éxito de las nuevas versiones de iPad y iPhone que ya estaban en producción.

Esto debido a que para los inversionistas, Tim Cook fue la elección más adecuada para dirigir la empresa, a pesar del cariño reservado para Jobs, tanto dentro como fuera de Apple.

No se dieron explicaciones oficiales detrás de los hechos, pero era bien conocido que Steve se encontraba en tratamiento de un cáncer de páncreas que le fue descubierto en 2004.

Después de prescindir de las apariciones públicas, falleció el 5 de octubre de 2011 a la edad de 56 años.

Por: Arturo Rivera.