¿Hasta dónde vamos a llegar con la vigilancia de las marcas por medio de los gadgets? Hoy les hablaremos de Amazon y su aceptación sobre el cuestionamiento de la retención de los datos que Alexa guarda, aún cuando los usuarios eliminaron previamente la información. 

Y es que esto era de suponerse, si incluso sabemos que nuestros teléfonos celulares nos escuchan y ven, ¿Qué podríamos esperar de un asistente virtual que está al tanto de todo lo que decimos y hacemos? y la realidad es que… ¿Qué haríamos una vez que adquirimos el gadget y que no es nada barato? ¿Lo desconectamos y tiramos a la basura? Es obvio que las empresas se aprovecharán de ello y en el futuro nos espera un escenario con ojos y micrófonos 24/7, aunque no queramos.

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Pues sucedió que la compañía aseguró que dicha práctica hace que la tarea sea fácilmente repetible y cómoda para el usuario.

Además, Amazon admitió que algunos de los datos que graba su servicio de asistente digital, Alexa, no desaparecian de los servidores de la compañía. Esto es, aunque el usuario los elimine manualmente. 

La situación es alarmante y se supo por medio de una carta redactada por el mismo Amazon al senador demócrata estadounidense Chris Coons fechada del 28 de junio.

En ella Amazon explicó que cuando un usuario elimina manualmente la versión de audio de los datos, esta se borra de sus sistemas de almacenamiento primario, pero algunas versiones de texto permanecen durante un tiempo desconocido en sistemas de almacenamiento separados.

«No almacenamos el audio de la respuesta de Alexa. Sin embargo, es posible que sigamos conservando otros registros de las interacciones de Alexa con los clientes, incluidos registros de acciones que Alexa realiza en respuesta a la solicitud del cliente» Estas fueron las declaraciones de Brian Huseman, vicepresidente de políticas públicas de Amazon.

Además de lo anterior, la carta dio a conocer que desarrolladores de habilidades de Alexa, pueden mantener un registro de cada una de las transacciones o actividades rutinarias programadas que un usuario realiza con los altavoces inteligentes Amazon Echo. Lo que de acuerdo con la compañía, agiliza las búsquedas posteriores y tareas del asistente. 

«Utilizamos los datos que recopilamos de los clientes para proporcionar el servicio de Alexa y mejorar la experiencia del cliente, y nuestros clientes saben que su información personal está segura con nosotros», aseguró Huseman.

El vicepresidente de políticas públicas ha señalado que la eliminación de la grabación de voz podría borrar los datos subyacentes o impedir que Alexa realice correctamente la tarea solicitada, como por ejemplo configurar alarmas recurrentes, recordatorios de fechas o enviar mensajes a amigos.

«Entrenar a Alexa con grabaciones de voz y transcripciones de una amplia gama de clientes ayuda a garantizar que Alexa funcione bien para todos», dijo Huseman.

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Lo sucedido no es nada nuevo, ya que en el pasado cuando se supo que las grabaciones de Alexa eran expuestas a desconocidos, causó polémica e indignación, sin embargo, el gobierno del país donde la matriz de la marca se encuentra, no hizo nada por minimizar el problema. Incluso fuentes fidedignas detallaron que trabajadores y contratistas de todo el mundo se dedicaban a analizar fragmentos de audio para ayudar a entrenar la inteligencia artificial de Alexa y esto sucede en países como EE.UU., Costa Rica, India y Rumania procesaban cada uno cerca de 1.000 fragmentos de audio al día en turnos de nueve horas.

 

 

Por: Azenet Folch